Las estrías son atrofias cutáneas, es decir, marcas o cicatrices en forma de líneas visibles que aparecen en la piel cuando esta se estira rápidamente. Normalmente se manifiestan en zonas como el abdomen, muslos, pecho, brazos y glúteos, y surgen cuando la piel necesita estirarse mucho en poco tiempo.
Se suelen asociar con el embarazo, debido al estiramiento excesivo de la piel y a la actuación de elastina, la encargada de proporcionar la elasticidad y flexibilidad de la piel. Los cambios provocados por el estado de gestación hacen que esta proteína se debilite y que la piel no tenga la capacidad de estirarse sin ‘romperse’.
Pero no es un caso exclusivamente de las mujeres, también aparecen en el cuerpo de algunos hombres que elevan de peso en poco. Es algo muy común también durante el periodo de la adolescencia y en personas que toman corticoides, ya que este tipo de medicamentos reduce la cantidad de colágeno, encargado de aportar firmeza y sostén a la piel.
Tipos de estrías según su color
Podríamos clasificarlas según el color que presenten: rojiza, morada o blanca.
- Estrías rojizas: presentan ese color debido a la ruptura de los capilares sanguíneos, pueden ser tratadas sin problema, puesto que su capacidad de regeneración es mayor. Se recomienda hidratar intensivamente la piel, mejor si es con una crema específica para estrías o con aceite de rosa mosqueta.
- Estrías moradas: están en fase intermedia y aún son fáciles de tratar. Hay que exfoliar la piel con una esponja vegetal y una crema exfoliante, frotando sobre las estrías durante 3 minutos, hasta 2 veces por semana, y a continuación, retirar el producto y secar bien la piel. Finalizar con una crema específica.
- Estrías blancas: presentan ese color debido a que no reciben correcta irrigación sanguínea ya que son cicatrices que se forman en la piel. Estas son muy difíciles de quitar, únicamente mejoran con tratamientos médicos realizados por dermatólogos, como pueden ser un peeling dermatológico, el láser, o el dermoroller con agujas… Estos tratamientos estimulan la circulación sanguínea local, favoreciendo la formación de nuevas células de colágeno y elastina, consiguiendo así disminuir el tamaño de la estría hasta volverla casi imperceptible.
Para evitar y prevenir la aparición de estrías es esencial mantener la piel siempre hidratada.