Es una práctica oriental, que tiene como objetivo el estiramiento de la piel con medios naturales, para conseguir el rejuvenecimiento del rostro. Es una práctica alternativa a la cirugía para aportar un toque más joven a la cara, ya que, con este tratamiento, se consigue tonificar la musculatura facial.
Con el tratamiento trabajamos escote, cuello, rostro y cuero cabelludo, produciendo una profunda relajación, alivio de dolores y molestias. Los beneficios empiezan a obtenerse a corto y medio plazo, algunos empiezan a notarse desde la primera sesión:
- Tonifica la musculatura, piel más tersa
- Elimina toxinas y células muertas, que están en la capa superficial de la piel, debido a que aumenta la temperatura de la piel y así se activa el sistema linfático.
- Combate el estrés al ser relajante
- Estimula el sistema nervioso
- Estimula la producción de colágeno, eliminación de arrugas y líneas de expresión
- Elimina contracturas y tensiones musculares faciales como el bruxismo
- Mejora las cefaleas
Recomendamos hacer de 4 a 5 sesiones semanales o cada 10 días y luego un mantenimiento cada 15 días y una vez al mes.