¿Por qué el ejercicio es necesario?

Porque es vida. Esa sería la respuesta más breve y concisa. Sin embargo, os vamos a dar una serie de motivos para hacer más objetiva nuestra postura. Cambiar a un estilo de vida saludable, involucrando al deporte en el día a día, marca un antes y un después en el camino de aquel que se anima. El ejercicio es necesario, y hoy estamos aquí para demostrarlo.

Practicar deporte es una de las mejores decisiones que una persona puede tomar. Cuerpo, alma y mente se ven recompensadas con la realización continua de ejercicio; y es que, este es necesario. Pero vayamos al grano; dejando de lado la mejora estética que el deporte, combinado con una buena alimentación, nos proporciona. ¿Qué nos aporta el ejercicio a nuestras vidas?

Mejora la forma y resistencia física. Todos hemos ido por primera vez al gimnasio o hemos salido a correr después de mucho tiempo sin hacerlo. ¿Qué hemos sentido? Agotamiento y falta de ritmo. Sin embargo, a medida que vamos yendo a entrenar (y teniendo la constancia por bandera), nuestras sensaciones son cada vez mejores. Esas 5 sufridas flexiones, se han convertido en 20 sin apenas despeinarte. Y los 4 kilómetros, a una velocidad más que moderada, han pasado a ser 15 con intervalos en sprint.

Regula las cifras de presión arterial y mantiene la densidad ósea. Como siempre decimos en Reto48: entrena, sobre todo, para lo que no se ve. Invierte tu tiempo en aquello que te vaya a reportar beneficios a corto, medio y largo plazo. Trabaja hoy para que el paso del tiempo no te pase factura. La salud es lo primero; y el deporte te ayuda a conseguir ese bienestar tan bueno como necesario. La regulación de la presión arterial es primordial para evitar accidentes cerebrovasculares e infartos de miocardio. Mientras que el mantenimiento de la densidad ósea hará que tus huesos se mantengan fuertes y, por lo tanto, se corra mucho menos riesgo de sufrir osteoporosis.

Mejora la resistencia a la insulina y ayuda a mantener el peso corporal. La insulina es la hormona que se libera con la ingesta de hidratos de carbono. Para resumir muy brevemente: si tienes la insulina alta, no quemas grasa. Está demostrado que la realización de ejercicio hace que la sensibilidad a la insulina mejore; tanto el moderado como el intenso (aunque éste último funciona mejor). Por otro lado, la práctica de cualquier deporte favorece la quema de calorías y, por tanto, acerca a ese déficit calórico necesario para perder grasa. Con ello resulta más fácil el mantenimiento del peso corporal y la reducción del mismo, si así se desea.

Y, por último, queremos citar una consecuencia de la realización de ejercicio que tiene que ver con el ámbito anímico.

Aumenta la autoestima, reduce el estrés y ayuda a relajarte. La realización de ejercicio no es necesaria para vernos bien, pero ayuda, y mucho. La satisfacción que tenemos al conseguir el reto que nos habíamos propuesto; esa talla en la que queríamos entrar. Nos vemos bien, y eso se nota. Acabamos queriéndonos más. Somos más fuertes, tanto física como mentalmente. El deporte es también una válvula de escape en los momentos de más agobio; ayuda a olvidar todo por unos instantes. Y es perfecto para encontrar la relajación que tanto necesitamos. Desconectas y sólo existes tú.

Sobran razones para ejercitarnos… ¿a qué estás esperando?