#Reto conseguido, ¿ahora qué?

Nos ha costado mucho, hemos renunciado a cosas por ello y, en ocasiones, sufrido durante el camino, pero lo hemos conseguido. Logramos el objetivo. ¿Qué hacemos ahora? Lo fácil, y lo que le ocurre a mucha gente, es que dejemos a un lado lo aprendido y volvamos a las andadas; tirando por tierra todo lo alcanzado.

En ocasiones, valoramos muy poco el tiempo invertido. Sangre, sudor y lágrimas en lo más importante que hay en la vida: tu salud. Muchas horas de ejercicio, renunciando a saltarnos la dieta y cumpliendo con lo pautado. No nos damos cuenta de que no se trata de una cuestión estética, que hay mucho más detrás. Es adaptar el deporte al día a día, y hacerlo imprescindible en tu rutina. Cambiar esos nefastos hábitos alimenticios por una dieta sana y equilibrada. Precisamente esa es la base del éxito: el equilibrio. Saber que, pese a que puedes darte ‘caprichos’, tienen que predominar los hábitos saludables.

Un camino lleno de obstáculos en el que nos hemos caído y levantado mil veces. Un trayecto del que lo más valioso que sacamos es el aprendizaje; lecciones que debemos aplicar en nuestra vida, pues van a hacer que ésta sea mucho más rica. No se trata únicamente de llegar a la cima. Hay que saber mantener ese estilo de vida; hacerlo propio. Asociar el deporte con una nueva forma de satisfacción personal; rompiendo barreras y retándote constantemente.

Demasiadas personas sufren su propio ‘efecto rebote’. Tras mucho tiempo realizando deporte y comiendo sano, cumplen su objetivo y dejan todo de lado. Lógicamente su cuerpo no sabe reaccionar a este cambio tan brusco y el resultado, casi siempre, es la subida descontrolada e insalubre de peso. De ahí que la misión principal de Reto48 sea el mantenimiento, a posteriori, de todo lo desarrollado en los 48 días que dura nuestro plan. Cambiar la concepción de sufrimiento que tienen las personas asociada al entrenamiento físico y las dietas equilibradas.

No abandones. Adapta el deporte a tu rutina de tal forma que no sea un sacrificio, sino algo que forma parte de ella, que necesitas. No hagas una dieta muy restrictiva durante cierto tiempo y luego la abandones por completo. Introduce alimentos saludables a diario, ricos en macros y micronutrientes, que te aporten todo lo necesario sin renunciar al sabor. Asociamos una alimentación sana a algo aburrido y soso; y no tiene porqué ser así.

Sé constante y, sobre todo, inteligente. No te quedes sólo con la mejoría física que, en mayor o menor grado, has logrado. Quédate con esa vitalidad, esas ganas de superación, el ‘quiero y puedo’. Son cosas muy difíciles de encontrar y que no podemos dejar escapar tan alegremente. Entrena lo que no se ve.

Has conseguido tu objetivo.
¿Y a qué esperas para volver a retarte?