Consejos de Nutrición Deportiva para Verano

La combinación de ejercicio con una correcta nutrición deportiva es clave para mantenerte en forma y sentirte bien contigo mismo.

De cara al verano, un alto porcentaje de gente se propone un único objetivo: perder peso. Sin embargo, no es lo más importante y, sobre todo, hay que saber cómo. Los profesionales de la nutrición y el deporte recomiendan la fusión de ambos ámbitos. Es decir, se debería complementar el ejercicio funcional con un seguimiento nutricional para conseguir aumentar el nivel de fuerza, resistencia, potencia y condición física, a la vez que una pérdida de peso aconsejable.

Al realizar una dieta se deben tener en cuenta las necesidades calóricas de cada persona. Esto depende de muchos factores (estado de salud, actividad física, sexo, peso, altura o edad) en cada caso particular.

Para perder el peso adecuado no es necesario comer menos y ni pasar hambre, sino que se puede lograr combinando una dieta sana y equilibrada con la realización de ejercicio físico.

Por ello, para mantener un estado de salud óptimo, durante la actividad física funcional es recomendable realizar un seguimiento nutricional deportivo de forma regular para alcanzar una pérdida de grasa corporal, un incremento de la tonificación muscular y un aumento de la capacidad pulmonar, entre otros beneficios.

Consejos saludables para mejorar tus hábitos alimentarios

Tener buenos hábitos alimenticios no sólo significa llevar una dieta equilibrada. Mediante unas buenas prácticas de nutrición, todos los órganos de nuestro cuerpo funcionan eficientemente, tenemos más energía a lo largo del día, físicamente nos vemos mejor, y podemos prevenir algunas enfermedades.

Además de incluir alimentos de los 4 grupos -cereales y tubérculos, frutas y verduras, productos de origen animal y grasas y azúcares-, es significativo seguir las siguientes recomendaciones que proporcionarán múltiples beneficios.

  1. Masticar despacio. Es común que, al comer rápidamente, se mastique mal. Esto impide disfrutar del sabor de la comida y, lo que es peor, genera una serie de problemas en el aparato digestivo. Una buena masticación evita que nuestro estómago e intestino trabajen horas extras y que tengamos una sensación de pesadez, así como estreñimiento. Igualmente, nos ayuda a calmar el sistema nervioso y aumentar la cantidad de oxígeno en el cuerpo, lo que reduce la ansiedad durante la comida.
  2. Beber mucha agua. Numerosos especialistas de la salud recomiendan consumir entre 2 y 3 litros de agua al día, siendo especialmente idóneo beber en momentos antes y después de la comida. Si se tiene mucha sed, debemos tomar sólo lo indispensable para quitarla y, desde luego, no beber refrescos gaseosos. Tampoco es bueno tomar agua helada, ya que esta enfría el estómago, retarda la acción natural de los jugos gástricos y afecta el sistema digestivo.
  3. Limitar el consumo de azúcares, grasas y alcohol. Este no debe suponer más de un 10% de lo ingerido en un día. Un buen hábito alimenticio es consumir más carnes bajas en grasa como el pollo o el pavo, más pescado, cocinar con menos aceite y limitar los postres como chocolates, helados, o pasteles.
  4. Ingerir 3 piezas de fruta y 2 de verdura al día. Su consumo está relacionado con la disminución del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, además de mejorar la presión arterial. Además, con esta cantidad aumentas la dosis de antioxidantes y energía, ya que estos alimentos proporcionan importantes nutrientes protectores.
  5. Comer regularmente. Saltarse las comidas, sobre todo el desayuno, puede conducir a una sensación de hambre descontrolada, causando a menudo una sobreingesta. Cuando comemos cinco veces al día le estamos diciendo a nuestro cuerpo que no tiene ninguna necesidad de crear reservas, previniendo así el sobrepeso y la obesidad. Otra razón sería el gasto calórico que se genera con la digestión y metabolización de los alimentos cada vez que comemos. Controlamos el apetito y evitamos comer compulsivamente cuando llegamos a la comida o la cena. Por tanto, si tomamos las cinco comidas tendremos la energía suficiente para rendir más y mejor a lo largo del día.

Ya te hemos dado unas pautas para este verano que deberás continuar de forma rutinaria también cuando acabe: una correcta alimentación unida a la práctica de ejercicio físico.

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